La financiación ya no depende únicamente de necesitarla, sino de estar preparado para obtenerla. Mas allá de posibles medidas gubernamentales, la empresa se ve obligada a presentar un rating financiable si quiere renovar esos riesgos y no poner en peligro su viabilidad.
El mundo financiero ha cambiado de forma estructural en los últimos años a raíz de dos hechos fundamentales: la irrupción de la tecnología en la toma de decisiones de concesión de financiación y la regulación a la que están sometidas las entidades financieras, a las que se les exige una dotación o provisión a la hora de conceder financiación para cubrir posibles impagos e insolvencias de las empresas y particulares financiados.
La refinanciación ICO COVID no será un proceso automático, sino un nuevo análisis completo de la empresa bajo criterios exigentes. Por lo que, las empresas que lleguen a ese momento sin preparación, dependerán del contexto, mientras que las que lo hagan preparadas con un enfoque estratégico, tendrán capacidad de negociación.
La diferencia está en la anticipación. Anticiparse a la refinanciación del aval ICO COVID se convierte en una ventaja competitiva y, por eso, la empresa debe ser capaz de controlar los 3 parámetros fundamentales que analiza el scoring bancario:
- La estructura de deuda: Una elección correcta de los productos que financian su modelo de negocio, con un uso correcto de los mismos y con una distribución equilibrada entre proveedores financieros.
- Cuentas anuales: Unas cuentas anuales que refuercen su solvencia, su liquidez, su rentabilidad y su capacidad de hacer frente a su deuda.
- Transaccionalidad: Un adecuado flujo de caja, de ingresos y pagos en los bancos, para fortalecer el análisis de riesgo de la entidad





